Para los que no lo sepáis: he empezado a trabajar ^^ (aplausos, ovaciones, olas, alabanzas...) me pagan 300 euros ¬¬ (abucheos, silbidos, pataleos, grterío...)
Como empecé el Máser en Energías Renovables me dije que qué mejor trabajo podría tener que uno en este area, así es que volví a mi adorado infojobs (no es verdad, en realidad odio esa página inútil) y me iba a puntando a todo lo que veía relacionado con el tema. Un día vi en una de las ofertas una empresa que no conocía y me decidí a llamar para ver si les interesaba alguien con mi perfil. El hombre que me atendió muy amable, conversación fluida entre los dos hasta que llegó la pregunta estrella:
¿pero tú tienes experiencia en el sector? es que queremos a alguien que tenga experiencia para que entre y trabaje directamente sin tener que enseñarle
Bueno, pues aunque sea unas prácticas no me importaría o una beca...
bueno, eso sí que podríamos mirarlo
Le envié el curriculum y al día siguiente me llamaba para una entrevista, así es que allá fui dispuesta a comerme el mundo y me desarmó porque no parecía muy interesado en cogerme y tal y le tuve que convencer y, claro, cuando convences a alguien para que te contrate cuando lo hace parece que te ha hecho un favor, craso error, pero es la sensación que queda, así es que acepté los 400 euros que me ofrecía por trabajar de 9 a 17, y a las 18 al master hasta las 22. Saldría de mi casa a las 8.15 y regresaría a las 22.30, ..... ¿cuándo estudio?? aahhh
El primer día le pedí disminución de jornada, protestó, le convencí (de nuevo) y ahora tengo horario de 9 a 14, me dijo que no me iba a bajar el sueldo de momento (gran esfuerzo por su parte pobre :/ ) pero hoy he ido a firmar el contrato y sí lo había bajado, 100 euritos, en fin ni me saca de pobre ni voy a protestar.
A ver si aprendo y a ver si me queda tiempo pa mis cosas, que es un estrés el que tengo que no vivo, eh! no vivo!!!
Y esa es la razón por la que no actualizo.... :silba:
Si estás en un trabajo lo mínimo que puede pasar es que el trabajo te importe, al menos es lo que cualquier jefe en sus cabales querría que pensaran sus empleados, excepto mi ex-jefe, que está mal de la cabeza.
-yo- La gente que está en los otros despachos, ¿pertenece también a la empresa?
-él- ¿Y a ti qué te importa?
-yo- ¿Por qué estás interesado en tener proveedores de tal sitio?
-él- ¿Y a ti qué te importa?
-yo- ¿Quién se encarga de diseñar las instalaciones que te encargan?
-él- ¿Y a ti qué te importa?
Tres respuestas iguales en tan sólo dos semanas, en mi vida me he topado con semejante persona.
Esta mañana he llegado y nadie me ha abierto la puerta así es que tras esperar 10 minutos en la calle congelada, he llamado,me ha colgado, he entrado al portal detrás de una viejecita, he subido, no había nadie, he vuelto a bajar y he enviado el siguiente mensaje:
- Fulanito, estoy en la calle, si en 5 minutos nadie me abre, me voy a mi casa
Al cabo de un rato ha aparecido:
- ¿qué pasa?
- Hombre, que estaba en la calle y si no llega a entrar una señora ahí sigo
- ¿y qué?
- Pues que no me parece normal, si mi hora de entrada son las 9 lo mínimo es que haya alguien para abrirme la puerta
- Bueno, y si yo me retraso, qué quieres que te diga?
- Pues que me llames y me digas que venga más tarde
- Pues no sé qué decirte, vete a tu casa, mira mejor, espera, sube que te vas a ir
arriba...
bla bla bla
- Ý te esperas en la calle como hace todo el mundo que va a trabajar, si no ha llegado el jefe se esperan donde sea pero si esta es tu forma de trabajar
- No, perdona, mi forma de trabajar está en la oficina, no en la calle
- Porque si estás trabajando aquí...
- ¿Y porque esté trabajando para ti tengo que esperar en la calle hasta que aparezcas?
- No estás trabajando para mí, teníamos una relación comercial, y como no me gusta tu actitud y por ahí no paso, esta relación comercial ha finalizado.
Duendes de mi heart, denle al play en el video siguiente y no se paren a observarlo por mucha tentación que tengan, sólo pasen a leer mientras la música suena. El video es irrelevante, sólo importa la música.
A ritmo de timbales, balada, jazz o cantautor, todo vale en Metro de Madrid.
Abrigo, bufanda, gorro, guantes, apuntes, mochila, estoy segura de que me olvido de algo, corro a la puerta, busco llaves, cierro, bajo escaleras, camino deprisa y a mitad de camino me llevo las manos a la cabeza, doy media vuelta, voy casi corriendo, subo escaleras, busco llaves, abro la puerta, corro a mi habitación busco el abono de transporte, lo cojo, corro a la puerta, busco llaves, la cierro, bajo escaleras, salgo a la calle, ando deprisa casi corro a Alcalá, entro en el metro, bajo escaleras y ahí están los timbales, a ritmo de mis pies que casi vuelan por el túnel, y nunca tengo tiempo de pararme, sonreír a esas manos prodigiosas, marcarme un baile al más puro estilo de zimbabwe, echarle una moneda, animar a otros que lo hagan e irme bailando feliz y tranquila hacia el tren. Sólo vislumbro de soslayo una cara entregada a un ritmo frenético y mis pies no me permiten nada más.
Próxima estación: Avenida de América, camino hacia el final del tren para acercarme a la salida más próxima a las escaleras, salgo echando pestes de la gente que quiere entrar y forman un muro, esquivo el muro, camino depriso a las escaleras y arriba comienza la mejor parte de esta aventura, aunque nunca me dé cuenta de ello al final del día:
flautas peruanas, suaves, dulces, melódicas, que me acompañan en mi viaje y me hacen frenar, aunque sólo sea en sueños, el ritmo enloquecido de mis pies,
trompetas con amplificador, de sonido hortera pero entonando melodías encantadoras, me frena menos pero me hace sonreír
Una señora mayor que a pleno pulmón nos deleita con una ópera que nadie sabe apreciar
Un cantautor de mediana edad y pelo cano, con una voz tan parecida a la del enorme Silvio Rodríguez, que ójala pudiera pararme frente a él, regalarle una sonrisa y alguna que otra lágrima, rogarle que no dejara nunca de cantar, echarle una moneda, obligar al mundo a hacerlo también, y marcharme feliz y tranquila sabiendo que mañana volverá.
Pero ... ¿volverá? puede que mañana esté el amigo de todos, el top manta, en quien nadie repara porque no hace ruido, o quizá no haya nadie y tenga que conformarme con el kiosko de la ONCE, en el cual no me fijaría si no estuviera esa maravilla de perro negro y carita irresistible siempre tumbado al lado.
Puede que un día no esté el trompetista, ni el señor peruano de flauta melódica, ni la señora de voz fina, ni el cantautor que me deleita, puede que ni siquiera esté el del top manta y hasta puede que quiten el kiosko y el ciego se marche llevándose a su perro. Pero no importa, porque uno de estos personajes, aquel que aún no he mencionado, aquel que me ha hecho escribir este post, aquel del que no recuerdo su aspecto pues sólo le he visto una vez, aquel que acompañó mis pasos a ritmo de una guitarra que le susurraba al túnel que no habrá más lágrimas en el cielo, me hará recordarlos a todos.
Y siempre se habla de la cantidad de artistas que pueblan los metros, estaciones y las calles, deberían triunfar, piensan todos, pero si nos los quita la fama, ¿qué esperanza le queda al mundo estresado de hoy en día?
Viajar en metro puede llegar a ser un martirio, por eso quiero decirles a quienes consiguen sacarle a mi tensión una sonrisa,