Sé que tengo que actualizar, in fact lo sé desde hace mucho tiempo, el hecho de que lo haga ahora es que tengo en mi lista de prioridades limpiar mi habitación y el baño y, claro, actualizar se me presenta menos monótono. De todas formas supongo que a estas alturas de la película y teniendo en cuenta mi absentismo bloguil ya habré perdido a la mayor parte de mi público, sólo espero que después de leer esta mierda no pierda al resto.
Cuando tenía 14 años y todo el mundo a mi alrededor iba de flor en flor dándose besitos pegajosos y alardeando de ello yo me consolaba pensando que tenía mucho tiempo por delante, si a los 17 no tenía novio entonces tendría motivos para empezar a preocuparme. Pero para eso tenía por delante 3 largos años en los que podría pasar de todo. Llegaron los 17 y, evidentemente, no tenía novio, pero mi preocupación en aquel momento era que estaba harta de que me trataran como si tuviera 17 años (yo no decía eso, yo decía que estaba harta de que me trataran como si fuera una niña, sin saber que lo era) y sólo pensaba en marcharme de mi casa. La universidad se presentaba como la salvación a todos mis males porque en las películas los universitarios molaban tanto... Pero pasé por la universidad sin pena ni gloria y, aunque reconozco que ha sido mi época dorada, que nunca lo pasaré tan bien, esa etapa no me dio lo que yo esperaba y se alargó demasiado tiempo para mi gusto.
No sé por qué he escrito todo esto, la verdad, será que de pequeña tenía las cosas muy claras y ahora ya no sé ni lo que quiero. Hacerse mayor no es divertido, las obligaciones te persiguen aunque quieras huir de ellas y ni la vida ni la gente es como tú quieres que sea y luchar contra ello no va a hacer que lo sean. Puedes resignarte, puedes seguir luchando o puedes abandonar todo en lo que siempre creíste y tirar por el camino fácil, sea ese cual sea, que yo aún no lo sé.
Estoy completamente emparanoiada con lo que es correcto y lo que no y me revienta la gente que no le da importancia a las cosas que yo veo primordiales, de la misma manera que me revientan los que dan importancia a temas banales para mí. Estoy harta de tratar de ser comprensiva porque a la hora de la verdad nadie lo es conmigo y le importo una mierda al resto del universo, todos van a lo suyo, y yo tengo que tragar con lo que la gente quiere o no hacer lo que a los demás les molesta pero la gente no traga con lo que quiero yo o sigue haciendo caso omiso de lo que a mí me molesta, porque es que yo soy muy rara y que me den.
Crecer es tomar decisiones y a veces hay decisiones que te destrozan, no importa cuál tomes, sabes que ninguna te dará la felicidad, y si sabes que hagas lo que hagas no vas a ser feliz, ¿es que la vida no es más que una broma pesada?
Qué asco.